lunes, 13 de julio de 2009

EFEMERIDES 9 DE JULIO

DECLARCION DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA
9 de Julio de 1816

El Congreso fue convocado cuando la Santa Alianza promovía en Europa la restauración monárquica y combatía los movimientos liberales y democráticos. Comenzó en Tucumán, una ciudad del interior, por el creciente disgusto de los pueblos frente a Buenos Aires. Desde la supresión de la Junta Grande por el Primer Triunvirato en 1811 hasta el Directorio de Alvear, la conducción porteña había impuesto sus criterios centralistas, desconociendo las tendencias confederales de la mayoría de esos pueblos. Las provincias fueron convocadas para reunirse en Tucumán y enviaron sus diputados. Estuvieron incluidas algunas del Alto Perú, por entonces en manos realistas, pero se excluyeron Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y la Banda Oriental, por diferencias políticas. Entre los congresistas, predominaba el sentimiento antiporteño. Las sesiones comenzaron el 24 de marzo de 1816, con Alvarez Thomas como Director Supremo, en la casa de doña Francisca Bazán de Laguna y fueron anunciadas por una salva de 21 cañones. Pero pronto Alvarez Thomas renunció y el 16 de abril fue reemplazado por González Balcarce, quien también renunció. El 3 de mayo, Juan Martín de Pueyrredón, del grupo porteño, fue elegido Director Supremo, con el objetivo de pacificar y unir a todo el territorio.Los diputados Esteban Agustín Gazcón, Teodoro Sánchez de Bustamante y José Mariano Serrano presentaron un plan aceptado por todos y cuyos puntos fundamentales fueron:
Comunicarse con todas las provincias para insistir en la necesidad de unión y así enfrentar al enemigo externo.
Declarar la Independencia.
Discutir la forma de gobierno más conveniente para las Provincias Unidas.
Elaborar un proyecto de Constitución.
Preparar un plan para apoyar y sostener la guerra en defensa propia, proveyendo de armamentos a los ejércitos patriotas.
9 de julio: Declaración de la Independencia
Tras una serie de medidas y después de arduas discusiones acerca de la forma de gobierno, el 9 de julio de 1816, a pedido del diputado jujeño Teodoro Sánchez de Bustamante, se discutió el proyecto de Declaración de la Independencia. Después de tres meses y medio de sesiones, el Congreso proclamó este día la existencia de una nueva nación libre e independiente de España u otras naciones: las "Provincias Unidas de Sud América". El diputado sanjuanino Francisco Narciso de Laprida preguntó: "¿Queréis que las Provincias de la Unión sean una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?". Todos los diputados contestaron afirmativamente. De inmediato, se labró el "Acta de la Emancipación".
ACTA DE LA INDEPENDENCIA DE LAS PROVINCIAS UNIDAS EN SUD-AMERICA
En la benemérita y muy digna Ciudad de San Miguel del Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos dieciséis: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado, objeto de la independencia de los Pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los Representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, Pueblos representados y posteridad; a su término fueron preguntados:
¿Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primero llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su un nime y espontáneo decidido voto por la independencia del País, fijando en su virtud la determinación siguiente:
Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unámime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo del seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama.
Comuníquese a quienes corresponda para su publicación y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un Manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.
Dada en la Sala de Sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros Diputados Secretarios.
Francisco Narciso de Laprida, Diputado por San Juan, Presidente Mariano Boedo, Vice Presidente, Diputado por Salta Dr. Antonio Sáenz, Diputado por Buenos Aires Dr. José Darragueira, Diputado por Buenos Aires Fray Cayetano José Rodríguez, Diputado por Buenos Aires Dr. Pedro Medrano, Diputado por Buenos Aires Dr. Manuel Antonio Acevedo, Diputado por Catamarca Dr. José Ignacio de Gorriti, Diputado por Salta Dr. José Andrés Pacheco de Melo, Diputado por Chibchas Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante, Diputado por la Ciudad de Jujuy y su territorio Eduardo Pérez Bulnes, Diputado por Córdoba Tomás Godoy Cruz, Diputado por Mendoza Dr. Pedro Miguel Aráoz, Diputado por la Capital del Tucumán Dr. Esteban Agustín Gazcón, Diputado por la Provincia de Buenos Aires Pedro Francisco de Uriarte, Diputado por Santiago del Estero Pedro León Gallo, Diputado de Santiago del Estero Pedro Ignacio Rivera, Diputado de Mizque Dr. Mariano Sánchez de Loria, Diputado por Charcas Dr. José Severo Malabia, Diputado por Charcas Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros, Diputado por La Rioja Licenciado Gerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera, Diputado por Córdoba Dr. José Colombres, Diputado por Catamarca Dr. José Ignacio Thames, Diputado por Tucumán Fray Justo de Santa María de Oro, Diputado por San Juan José Antonio Cabrera, Diputado por Córdoba Dr. Juan Agustín Maza, Diputado por Mendoza Tomás Manuel de Anchorena, Diputado de Buenos Aires José Mariano Serrano, Diputado por Charcas, Secretario Juan José Paso, Diputado por Buenos Aires, Secretario.
9 de Julio de 1853
Se jura en Santa Fe la Constitución Nacional, dictada el 1° de Mayo de 1853.
9 de Julio de 1884
La provincia de Buenos Aires entrega a la Nación la Biblioteca Pública fundada por Mariano Moreno, que desde entonces se denomina Biblioteca Nacional.

Antecedentes Históricos
La Biblioteca Pública de Buenos Aires -antecesora directa de la Biblioteca Nacional-, fue creada por decreto de la Primera Junta, el 7 de septiembre de 1810. Su primera sede estuvo en la Manzana de las Luces, en la intersección de las actuales calles Moreno y Perú.La Junta pensó que entre sus tareas estaba la de constituir modos públicos de acceso a la ilustración, visto esto como requisito ineludible para el cambio social profundo. Mariano Moreno, impulsó la creación de la Biblioteca como parte de un conjunto de medidas -la edición, la traducción, el periodismo- destinadas a forjar una opinión pública atenta a la vida política y cívica. Así, la Gazeta y la traducción y edición del Contrato Social se hermanan en el origen con la Biblioteca. Precisamente, el escrito estremecedor de la Gazeta, titulado “Educación”, en donde se anuncia la creación de la Biblioteca en 1810, posee todas las características de un documentos alegórico, bélico y literario a la vez, pieza muy relevante del pensamiento crítico argentino.
Pocos meses antes, el propio Moreno y Cornelio Saavedra firmaban la orden de expropiar los bienes y libros del obispo Orellana, juzgado como conspirador contra la Junta. Así se constituyó el primer fondo de esta Biblioteca, enlazada desde el comienzo con la lucha independentista y la refundación social. También integraron el primer acervo las donaciones del Cabildo Eclesiástico, el Real Colegio San Carlos, Luis José Chorroarín y Manuel Belgrano.
Sus primeros bibliotecarios y directores fueron el doctor Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodríguez, ambos hombres de la Iglesia. Luego, vendrían Chorroarín y Manuel Moreno, hermano y biógrafo del fundador. Los nombres que se suceden son hilos de una trama histórica y cultural: Marcos Sastre, Carlos Tejedor, José Mármol, Vicente Quesada, Manuel Trelles, José Antonio Wilde. La Biblioteca significaba un cruce, que ya estaba en la vida de estos hombres, entre los compromisos políticos y las labores intelectuales. En estos nombres encontramos la huella de autores de obras que forma parte del memorial del lector argentino, como El Tempe Argentino, de Marcos Sastre, la novela Amalia, de Mármol, o la obra historiográfica de Quesada. Algo del Salón literario de 1837 se alojaba en la Biblioteca Nacional de los años 80, sin contar que uno de sus directores, Tejedor, sería después uno de los directores de la guerra perdida por los batallones de la ciudad de Buenos Aires contra las fuerzas federalizadoras.
De una manera u otra, la Biblioteca Nacional se situaba entre las más altas experiencias literarias -del signo que fueran- y los ecos no callados de las guerras que recomponían las formas del poder nacional. Ya Groussac había percibido esta marca inaugural en la magnífica historia de la Biblioteca Nacional que escribe al iniciar su propia gestión, a la que ve como activadora de una confluencia de las viejas corrientes literarias y política, y la formación de un nuevo espíritu de rigor argumental e investigativo.
La adquisición por parte de la Biblioteca del carácter de Nacional, recién en los años 80 del siglo XIX, guarda inequívoca correspondencia con la evolución de las instituciones del país. En el momento de efectiva formación del Estado nacional, la Biblioteca se erigió como reservorio patrimonial y cultural. Paul Groussac protagonizó el nuevo período, de modernización y estabilización, acorde con el clima general de la época. Por gestión personal de su director, la Biblioteca Nacional obtuvo un edificio exclusivo en México 564, donde los bolilleros atestiguan su destino original, el de Lotería Nacional. La gestión de Groussac duró más de cuarenta años, y entre otras cosas logró que la Biblioteca fuera un punto de referencia para el pensamiento argentino, en especial en temas históricos y de crítica literaria. Logró aliar la acumulación bibliográfica (se duplicaron los fondos patrimoniales y se creó la Sala del Tesoro), con la forja de un centro considerable de creación y pensamiento, que se expresó incluso en prestigiosas publicaciones.
Durante el siglo XX hubo dos largas gestiones recordadas por razones diversas. La primera, fue la de Gustavo Martínez Zuviría, autor de libros de venta masiva y difusor de posiciones antisemitas. Al frente de la Biblioteca durante un cuarto de siglo, desplegó una vasta labor de compras bibliográficas, publicación de documentos e intervención en los debates culturales. Este controvertido y prolífico autor, también deseó relativizar el peso de Mariano Moreno en la fundación de la Biblioteca, restándole así valor al origen revolucionario de su fundación. Durante el largo período de permanencia de Martínez Zuviría se compró la importante colección del hispanista francés Foulché-Delbosc, esencial para el estudio de la historia de España. La dura controversia que mantuvo el poeta y ensayista César Tiempo con Martínez Zuviría es uno de los momentos recordables que atesora la memoria de la institución y prueba de que siempre fue ella misma un documento de cultura atravesado por todas las tendencias culturales e ideológicas de las épocas más vehementes de la historia argentina.
La otra presencia capital en la Biblioteca Nacional -cuya espesura cultural y literaria era de características bien diversas a la anterior, pero no a la de los tiempos largos que quedaron impregnados por el sello personal de Groussac-, fue obviamente la de Jorge Luis Borges. El autor de “La Biblioteca de Babel” supo erigir a la Biblioteca como tema de pensamiento y literatura, y gestionar la institución junto con el subdirector José Edmundo Clemente, quien asimismo fue muy activo en la construcción del nuevo edificio, situado en la manzana que antes había alojado la residencia presidencial en que habían convivido Juan Domingo Perón y su esposa Eva Duarte. El itinerario urbano, catastral y arquitectónico de la Biblioteca Nacional también revela su íntimo apego a las alternativas más dramáticas de la vida nacional.
Precisamente la Biblioteca fue objeto de una prolongada empresa arquitectónica que abarcó desde la concepción de la necesidad de un nuevo edificio en 1960, cuando la ley 12.351, destina tres hectáreas para su construcción, entre las avenidas del Libertador General San Martín y Las Heras, y las calles Agüero y Austria, hasta su inauguración, recién en 1993. A partir del correspondiente concurso de anteproyectos, la obra fue adjudicada a los arquitectos Clorindo Testa, Alicia D. Cazzanica y Francisco Bullrich. Aún están en vías de realización algunas partes del proyecto original. La piedra fundamental del edificio actual fue colocada en 1971 y la morosa construcción estuvo a cargo de distintas empresas: Compañía Argentina de Construcciones, José E. Teitelbaum S.A. y Servente Constructora S.A. En 1992, coincidiendo con otra fuerte modernización urbana, el edificio fue finalizado. Su estilo a veces llamado “brutalista” -sin duda una de las variantes del expresionismo del siglo XX-, es siempre motivo de interrogación y estudio por los estudiantes de arquitectura. Irrumpe en los estilos arquitectónicos del tejido de la ciudad que la aloja, con una fuerte voz irreverente, escultórica y pampeana, que no deja hasta hoy de formar parte del acervo de las discusiones culturales argentinas.
Un año más iba a demorar el complejo traslado del material bibliográfico y hemerográfico desde la antigua sede de la calle México. Un fondo que, como puede apreciarse en los catálogos, no se limita a la producción nacional -aunque ésta es, sin dudas, su centro-, sino que incluye importantes ediciones extranjeras. Menos dotada cuantitativamente que otras bibliotecas nacionales hermanas de Latinoamérica y aún en proceso su ansiado momento de ponerse a la par de los horizontes de modernización característicos de la época contemporánea, la Biblioteca Nacional de la República Argentina sin embargo posee un patrimonio cuya calidad es de excelencia, indispensable para considerar la bibliografía y la hemerografía de la historia nacional en sus más variados aspectos, y particularmente rica en lo que hace a los antecedentes remotos o más mediatos de la formación social, económica y simbólica de la nación.
La Biblioteca Nacional, en cuya historia pueden verse así los trazos elocuentes de la historia nacional, ha sido entonces atravesada, a veces mellada, otras veces impulsada, por la vida política más amplia. No es posible pensarla, gestionarla, trabajar en ella, investigar sus salas de lectura o tomarla como pieza de la política cultural argentina, sin tener en cuenta el vasto eco que ofrece -como si fueran los “ecos de un nombre” borgeanos-, de los avatares de la propia memoria nacional. Venir a ella supone adentrarse en la propia historia de la lectura en la Argentina y en las complejas urdimbres sus pliegues simbólicos y materiales.

Fuente :Ciudad de Buenos Aires bibliotecanacional@bn.gov.ar

EFEMERIDES 8 DE JULIO

8 de Julio de 1838
Se funda en Buenos Aires la Asociación de Mayo, cuyo antecedente fue a "Librería Argentina", creada por Marcos Sastre y en cuya trastienda funcionó un salón literario donde se forjó el pensamiento nacional que dominó la última mitad del siglo. La inauguración fue presidida por Vicente López y Planes. La integraron, entre otros, Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi y Vicente Fidel López y se constituyó como núcleo opositor a Rosas.

8 de Julio de 1878
Muere el músico Juan Pedro Esnaola, que se perfeccionó en París. Fue autor de la música de composiciones populares como "El pescador de Palermo" y "La diamela". Su arreglo del Himno Nacional Argentino es el que ha sido oficializado. Nació en Buenos Aires el 17 de septiembre de 1808.
Juan Pedro Esnaola (Buenos Aires, 17-09-1808; Buenos Aires, 8-07-1878)

Compositor y pianista. Junto a Juan Bautista Alberdi y Amancio Alcorta surgió como figura representativa del grupo de los Precursores. Estos hombres, cuya formación integral les permitió desarrollar tareas en diferentes ámbitos del quehacer político, social y artístico, habían nacido en suelo argentino y fomentaron el nacimiento de una nueva cultura. Pero mientras que Alberdi sobresalió por su labor en el campo de la filosofía política y Alcorta en el de la economía, Esnaola se destacó por su actividad en el terreno de la música. En su caso, el funcionario público - Director del Batallón de Serenos (1842) y de la Casa de la Moneda, Juez de Paz de la parroquia de la Catedral al Norte (1852), Presidente del Club del Progreso (1858) y del Banco de la Provincia (1866) - no llegó a eclipsar al compositor, intérprete, pedagogo y organizador de sociedades especializadas. A Esnaola le tocó vivir en tiempos en los que los músicos no pasaban de ser meros aficionados. Su ámbito era el de la iglesia, para apoyar a la liturgia, o el de la tertulia, para fomentar el sano esparcimiento. Los géneros en boga fueron los de la música de salón y la canción. La primera estaba concebida para la danza, según el más estricto dictamen de la moda: de pareja suelta (minué, cuadrillas, gavota, etc.) hasta 1840; de pareja tomada independiente (polca, vals, mazurca, etc.) durante la segunda mitad del siglo XIX. Entre ellas, las de Esnaola fueron de las más exitosas de la época. La canción, por su parte, oscilaba entre los aires locales, las melodías españolas o las de estilo italianizante. Esnaola hizo su incursión en el rubro canzonetta, con páginas tales como La primavera (ca. 1841), con texto en italiano:
Gia ride Primavera

8 de Julio de 1884

Bajo la presidencia de Julio A. Roca se promulga la Ley 1420 de educación común, gratuita y obligatoria .

Ley Nº 1420 de Educación Común (1884)
Fuente: Colección de Leyes y Decretos, Tomo 1, pág. 282.
Art. 1. La escuela primaria tiene por único objeto favorecer y dirigir simultáneamente el desarrollo moral, intelectual y físico de todo niño de seis a catorce años de edad.
Art. 2. La instrucción primaria, debe ser "obligatoria", gratuita, gradual y dada conforme a los preceptos de higiene.
Art. 3. La obligación escolar comprende a todos los padres, tutores o encargados de los niños dentro de la edad escolar establecida en el artículo primero.
Art. 4. La obligación escolar puede cumplirse en las escuelas públicas, en las escuelas particulares o en el hogar de los niños; puede comprobarse, por medio de certificados y exámenes, exigir su observancia por medio de amonestaciones y multas progresivas, sin perjuicio de emplear, en caso extremo, la fuerza pública para conducir al niño a la escuela.
Art. 6. El "minimun" de instrucción obligatoria comprende las siguientes materias: lectura y escritura; aritmética (las cuatro primeras reglas de los números enteros, y el conocimiento del sistema métrico decimal y la ley nacional de monedas, pesos y medidas); geografía particular de la República y nociones de geografía universal; de historia particular de la República y nociones de historia general; idioma nacional; moral y urbanidad; nociones de higiene; nociones de ciencias matemáticas, físicas y naturales; nociones de dibujo y música vocal; gimnástica, y conocimiento de la Constitución Nacional. Para las niñas será obligatorio, además, el conocimiento de labores de manos y nociones de economía doméstica. Para los varones el conocimiento de los ejercicios y evoluciones militares más sencillos; y en la campaña, nociones de agricultura y ganadería.
Art.8. (956) La enseñanza religiosa sólo podrá ser dada en las escuelas públicas por los ministros autorizados de los diferentes cultos, a los niños de su respectiva comunión, y antes o después de clase.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

8 de Julio de 1884
Se aprueba como ente autárquico el proyecto de creación del Consejo Nacional de Educación, con el doctor Eduardo Wilde como Ministro de Instrucción Pública.
Nació en Tupiza, Bolivia, en donde su familia estaba exiliada por Rosas; hijo de Diego W. Wilde.Médico, estadista y escritor. Estudió en el Colegio de Concepción del Uruguay, fundado por Urquiza, donde conoció y se hizo amigo de Julio A. Roca, Olegario Andrade, Victorino de la Plaza y otros; este grupo conformó más tarde una parte especial de la generación intelectual y literaria del 80 y de la oligarquía que dirigió la vida política y cultural de la Argentina hasta el fin del siglo.En 1864, ingresó a la Facultad de Medicina de Buenos Aires pero interrumpió sus estudios para ayudar en la epidemia de cólera de 1867-1868 y para desempeñarse como cirujano del ejército en la Guerra del Paraguay; se graduó en medicina en 1870; fue oficial médico en la epidemia de fiebre amarilla de 1871 (mil cuatrocientas víctimas en Buenos Aires); ocupó varios puestos docentes en la Facultad de Medicina en los años siguientes; publicó dos textos: Lecciones de higiene y Lecciones de medicina legal y toxicología.
Eduardo Wilde ocupó su lugar en la vida pública como legislador en la provincia de Buenos Aires y luego como diputado por esta provincia al Congreso Nacional; como liberal oligarca en política, apoyó a Avellaneda y a Roca; fue ministro de Justicia y Educación del Presidente Roca en la década de 1880.Fiel a su manifiesta creencia de que la mejor manera de mejorar las fuerzas morales, intelectuales y materiales de una nación era fortaleciendo el sistema educativo, reformó sus bases legales, aumentó el número de escuelas primarias, estableció el Colegio Nacional en La Plata y en otras provincias que lo necesitaban y reestructuró las escuelas normales; apoyó con vigor la educación laica y el matrimonio civil; continuó su servicio público como ministro del Interior del presidente Juárez Celman; mejoró los servicios de salud pública e inició la construcción del puerto Madero en Buenos Aires.Luego de la caída del gobierno de Juárez Celman en 1890, el Dr. Wilde fue al exterior y pasó bastante tiempo viajando por Europa; publicó sus impresiones en Viajes y observaciones; fue presidente del Departamento Nacional de Higiene durante la segunda presidencia de Roca; entre otras cosas, organizó una expedición médica dirigida por el Dr. Carlos Malbrán al Paraguay para ayudar a combatir la peste bubónica en Asunción.Fue nombrado ministro plenipotenciario ante los Estados Unidos y al año siguiente fue enviado a España y luego a Bélgica; murió cuando ocupaba este último puesto en Bruselas. Durante toda su vida, Eduardo Wilde fue escritor; además de las obras mencionadas, colaboró con artículos agudos y a veces satíricos para diversos periódicos; editó La República por cuatro años; escribió también obras serias y literarias como por ejemplo: Discurso sobre educación laica, Tiempo perdido; Prometeo y compañía (autobiográfico); Aguas Abajo, etc.

martes, 7 de julio de 2009

EFEMERIDES 7 DE JULIO

7 de Julio de 1923
Nace en El Galpón (provincia de Salta), el notable guitarrista, compositor y cantor Eduardo Falú, autor de la música de difundidas composiciones populares como "Romance de la muerte de Juan Lavalle", "La Candelada", "Tonada del viejo amor" y "Llanto por el Chacho".

Fuente Foto y nota El Rincon del Guitarrista

Nació el 7 de julio de 1923 en El Galpón, provincia de Salta en la República Argentina. El Galpón es un pequeño pueblo, un antiguo lugar de carreteras hacia la provincia del Chaco, en el que Falú permaneció muy brevemente. Hijo de Juan Falú y Fada Falú, ambos sirios de igual apellido pero no parientes. "Mi padre -nos cuenta Falú- era bastante soñador. Nunca se enriqueció con su comercio. Andaba siempre con la Biblia, leía los versos en árabe, amaba la poesía. Aún percibo el olor de los lazos, cueros y quesos con que mi padre llenaba el carruaje donde viajábamos, resultado del trueque de las mercaderías rurales por productos regionales. Mi infancia - continúa en su relato - transcurre en el Departamento de Metán, allí tuve mi primer caballo, "El Potro". Al negocio de almacén cayeron un día, para la venta, unas guitarras. Entre ellas y los serruchos que colgaban se estableció, en los días de algún breve temblor de tierra, una especie de vibradora y temblorosa sinfonía, muy curiosa, que, a lo mejor, me introdujo en el mundo de la música…".
Atraído por esa curiosa sinfonía, a los 11 años ya tenía entre sus manos una guitarra, propiedad de su hermano mayor, Alfredo. Alfredo tomba clases con un profesor y Eduardo lo copiaba al pie de la letra, y así, sacó sus primeros tonos.
"La guitarra en esos tiempos - nos dice Falú - era cosa mal vista y una carta blanca para la farra. Con ella, conocí un mundo corajudo, un verdadero sainete costumbrista, y entreví mi destino guitarrero".
A los catorce años se muda con su familia de Metán a Salta donde la guitarra lo termina de conquistar para siempre. En Salta conoce a Arturo Dávalos y poco después a Jaime Dávalos, autor de innumerables poemas a los que Falú le pone música.
Se casa con doña Aída Nefer Fidélibus, a quien, cariñosamente, llama Nefer. La vida les da dos hijos: Eduardo y Juan José. Juan José, al igual que su padre, siente una gran afición por la guitarra y el canto.
De estatura sobresaliente, ojos verdes, tristones, inundados de esa nostalgia de árabe acriollado en una tierra que aprendió a amar, casi más que a sí mismo. De esa mirada que fluctúa entre la interrogación y el asombro, se desprende bondad y mansedumbre, y tal vez un dejo de altivez sin desafío, que deja al descubierto un alma verdaderamente límpida, frontal, sincera.
Falú escapa a todos los esquemas estereotipados de "bohemio", por el contrario, es un buen deportista al que le gusta nadar, cazar y volar. De ademanes serenos y reposados es, entre ajenos, un hombre serio, y entre amigos, de una cordialidad amistosa entrañable.
Es andariego, nostálgico, vehemente y ávido de saber. De fina intuición para adivinar la naturaleza y sentimientos de quienes lo rodean y elegir sus amistades con seguro instinto. A sus naturales cualidades, Falú ha sumado su disciplina, su responsabilidad, su cordura. Ha sabido ordenar el vuelo de su imaginación.
Su primera guitarra fue una de esas, como ya dijimos, que colgaba entre serruchos y cencerros y que sonaba con cada temblor del suelo salteño. Años más tarde la Antigua Casa Nuñez le hizo llegar una guitarra a Metán. De esa guitarra Falú nos cuenta: - "Al desembalarla y sentir el olor de la madera lustrada y al admirar el brillo que despedían su tapa, caja y clavija mecánico, me pareció ser el poseedor del instrumento más valioso del mundo".
Ya en Buenos Aires, conoce a un gran luthier, Francisco Estrada Gómez, buscador y creador de nuevas formas para lograr más volumen de sonido. La primera guitarra de doble fondo que él ideó y construyó, fue para Falú.
El propio Falú escribió: "Pocos instrumentos son capaces de expresar emoción, patetismo, alegría y todos los estados del alma con tanta fidelidad como la guitarra".
Eduardo Falú es un artista multifacético, aclamado de forma internacional, imposible de encasillar dentro de una sola idea. Es un refinado guitarrista, cantante consumado y un distinguido compositor. La calidad de su barítona voz, es admirada y amada en el mundo entero. Escucharlo, eleva y purifica.
La trayectoria artística de Eduardo Falú comieza en el ambiente familiar, más tarde se extiende a Buenos Aires, capital de la República Argentina, para luego conquistar y apasionar a los públicos más disímiles: América, Europa, Rusia, y Japón.
Como compositor, no sólo es el creador de obras modernas folclóricas, sino también de obras clásicas.
En su música se advierte una marcada influencia de las melodías de su provincial natal. Salta tiene ritmos propios: El Carnavalito, el Bailecito, la Cueca y algunos otros derivados de la combinación de la música india propia del lugar, y las melodías españolas que acompañaron a los conquistadores.
Si bien algunas de sus composiciones nos cuentan historias de los mineros bolivianos, los trabajadores en las zafras, los barqueros del Río Paraná, otras canciones nos relatan aspectos más universales de la humanidad: amor, muerte, soledad, coraje y la injusticia.
En el género épico de algunas de sus obras se refleja la herencia de viejas tradiciones. La música para el poema "Romance de la Muerte de Juan Lavalle", de Ernesto Sábato, refleja la lucha por la independencia.
En colaboración con Jorge Luis Borges (1899-1986) le da vida a "José Hernández" , -la pobreza del gaucho que habitaba las pampas argentinas.
Eduardo Falú ha creado música para más de un centenar de poemas, no sólo de Jorge Luis Borges y Jaime Dávalos, sino también de León Benarós, Manuel Castilla, Alberico Mansilla entre muchos otros.

7 de Julio

Día de la Conservación del Suelo

El 7 de julio se celebra el Día Nacional de la Conservación del Suelo, establecido en 1963 por decreto de la Presidencia de la Nación en memoria del Dr. Hugh Hammond Bennet. El Dr. Bennet fue un investigador estadounidense que trabajó constantemente en busca de la preservación de la integridad del recurso natural suelo, cuya importancia es vital para la producción agropecuaria. El suelo es un sistema dinámico y complejo cuya función no es sólo la de servir como soporte mecánico para el crecimiento de las plantas, sino que también es el medio a través del cual éstas toman el agua y los nutrientes que necesitan para su desarrollo. Por otro lado, el productor se "comunica" con el cultivo para lograr las respuestas que desea, mediante las prácticas de manejo del suelo que lleva a cabo (laboreo, riego, fertilización, etc.). Cuando un suelo se encuentra en condiciones adecuadas para cumplir con su función para la producción, se dice que es de buena calidad. El uso irracional del suelo genera una alteración de sus propiedades que puede hacer que pierda parcial o totalmente su capacidad de cumplir con su función. Este fenómeno de disminución o pérdida de calidad del suelo se denomina degradación. La erosión es el más grave de los procesos de degradación y se define como la pérdida de las capas más fértiles del suelo y, por ende, de gran parte de sus condiciones para producir. La misma puede ser producida por el agua (hídrica) o el viento (eólica). Por la acción de tales agentes climáticos, las capas superficiales son arrancadas de su emplazamiento original y transportadas hasta lugares a veces muy distantes. El suelo removido no podrá ser retornado, y tardará muchos años en volver a formarse. El resultado final de este proceso son tierras improductivas cuya condición es, en la gran parte de los casos, poco menos que irreversible. De las 280.000.000 has que abarca la Argentina, 112.000.000 has (40%) están afectadas en algún grado por procesos de degradación, principalmente por erosión. Tierras de alto valor para la producción agrícola, se encuentran hoy dañadas por los efectos de este proceso. Se estima que, para las zonas húmedas de nuestro país, la degradación por estas causas se incrementó a razón de 250.000 has/año en los últimos 30 años. En lo que respecta a la zonas áridas o semiáridas, más de 21.000.000 has se hallan afectadas por erosión eólica, con incrementos de 60.000 has/año en ese mismo período. El suelo es el principal capital con que cuenta el productor y por extensión, la comunidad toda, especialmente aquéllas que basan su economía en la producción agropecuaria. La responsabilidad de mantenerlo productivo no recae solamente sobre quienes estén directamente vinculados a su uso, sino también sobre aquellos otros miembros de la sociedad que de una u otra manera intervienen o influyen sobre el proceso productivo u obtiene beneficios a partir del mismo. El problema de la erosión existe y no puede ser negado; las alternativas no son muchas: o se deja que nuestros suelos vayan perdiendo gradualmente su capacidad de producir, o se decide conservarlos para asegurar la subsistencia de las generaciones futuras. Por eso es de verdadera importancia crear la inquietud para que en forma conjunta productores, contratistas, profesionales, estudiantes, docentes, empresarios y toda la comunidad en general tome conciencia de los riesgos que implica la pérdida de un recurso natural de tan vital importancia como lo es el suelo.

EFEMERIDES 6 DE JULIO

6 de Julio de 1573

El militar y conquistador sevillano Jerónimo Luis de Cabrera funda la ciudad de Córdoba a orillas del río Suquía.

La ciudad de Córdoba

fue fundada el 6 de julio de 1573 por don Jerónimo Luis de Cabrera, nacido en Sevilla, perteneciente a la corriente colonizadora del Perú. La nueva población quedaba incorporada a la Provincia del Tucumán, con la misión de proveer de alimentos, vestidos y ganado mular al centro minero de Potosí y ser un punto estratégico de escala entre el Alto Perú y el Río de la Plata. El acto fundacional se concretó en la margen izquierda del río que los naturales llamaban Suquía. En dicha ocasión, el fundador hizo labrar el acta por el escribano Francisco de Torres y determinó el escudo de armas de la ciudad. El lugar estaba habitado por los aborígenes comechingones, que vivían en comunidades denominadas "ayllus"; eran barbados, habitaban viviendas semienterradas y practicaban agricultura. El primer asentamiento urbano se organizó en un fuerte, en las alturas del actual barrio Yapeyú, respetando el emplazamiento aborigen en el valle de Quizquisacate, a orillas del río, según lo mandaban las Leyes de Indias. Después de cuatro años, las autoridades, una vez retirados los aborígenes, resolvieron el traslado de la ciudad a la otra margen del Suquía. Don Lorenzo Suárez de Figueroa, teniente de gobernador, trazó el plano original de 70 manzanas. La manzana ubicada al centro de la cuadrícula fue destinada para la plaza mayor y a su alrededor se ubicarían los solares para el Cabildo y la Iglesia Matriz. Las comunidades religiosas estuvieron presentes desde los primeros tiempos. Hacia 1608se estableció el Colegio Máximo, de los Padres jesuitas, y cinco años después se instalaba la Universidad, una de las más antiguas de América. En 1622 comienza a funcionar la Aduana Seca y en 1699 Córdoba es sede del obispado del Tucumán. De esta manera, la ciudad es centro administrativo, religioso y educacional de la región. En 1767 son expulsados los jesuitas y
recién en 1783, con las reformas
borbónicas, se dará un mayor movimiento económico con la creación de la Gobernación Intendencia de Córdoba del Tucumán, en 1783, y la llegada del Marqués de Sobre Monte. Fue durante su gestión (1784-1797) cuando se llevaron a cabo muy importantes obras públicas. Producido el movimiento de 1810, Córdoba envía a Buenos Aires al deán Domingo Funes, quien desde allí defenderá los intereses del interior. También interviene con armas y hombres. Diez años más tarde irrumpirán en la escena política el brigadier Juan Bautista Bustos, gobernador entre 1820 y 1829, y el general José María Paz, que lo será entre 1829 y 1831. Superadas las guerras fraticidas, Córdoba experimentará un prolongado período de quietud durante la administración del federal Manuel López (1835-1852). Dos años más tarde de la sanción de la Constitución del Estado Argentino (1853), Córdoba aprobó la suya, estableciendo el régimen municipal en reemplazo de los cabildos, ya desaparecidos en tiempos del gobernador Bustos (1824). El sistema municipal se instala en la ciudad en 1857, como un cuerpo colegiado formado por quince miembros y un presidente, con tareas ejecutivas y deliberativas a la vez. La reforma constitucional de 1870 crea el Consejo Comunal Ejecutor y el Consejo Deliberativo. El Censo nacional de 1869 ya manifiesta el aporte inmigratorio con el arribo de españoles, italiano, franceses e ingleses, incorporándose nuevos valores que contrastarán con los tradicionales. La llegada del Ferrocarril, la instalación de Observatorio Astronómico, la apertura de casas bancarias y la radicación de colonias agrícolas convertirán a la ciudad en centro de administración y redistribución de bienes y nudo de comunicaciones. Paralelamente se irán organizando los barrios, llamados originariamente pueblos, que alojarán a una población en crecimiento. La década de 1880 acelera el proceso de desarrollo urbano. Los funcionarios y hombres de negocios estarán comprometidos con el proyecto liberal, inmersos en una actividad que solo sufrirá una interrupción en 1890. El censo de 1895 nos dice que la ciudad de Córdoba bordeaba los 55.000 habitantes, quienes disfrutaban de alumbrado eléctrico y servicio de aguas corrientes, gracias, esto último, a las obras del dique San Roque. Los comienzos del siglo XX marcan la pavimentación de las calles, el tendido de puentes, la ornamentación de las plazas, la construcción de veredas, el trazado de avenidas y bulevares, el diseño de viviendas con jardines y otros adelantos tipificantes que delatan la presencia del estilo europeo y la impronta de los constructores inmigrantes. Los tres primeros quinquenios del siglo se caracterizan por importantes movimientos migratorios internos del campo de la ciudad, a más de los contingentes del exterior. En 1914, el ejido urbano ya contaba con 134.935 habitantes. Con la presidencia radical de Hipólito Yrigoyen, en 1916, Córdoba presentará la particularidad de que sus gobiernos serán de orientación conservadora, en una situación que se mantendrá hasta mediados de la década de 1930. Se destacarán en ese período las figuras de los gobernadores Ramón Cárcano, Rafaél Núñez, Jerónimo del Barco, Julio A. Roca y Emilio Olmos. Desde la Universidad de Córdoba se impone, en 1918, un cambio de orientación y transformaciones. La Federación Universitaria de Córdoba se levanta contra las autoridades académicas en pos de una democratización de sus claustros. En octubre de 1927 se instala la Fábrica Militar de Aviones, puntapié inicial del desarrollo industrial de la provincia. Esto motivará la radicación de nuevos núcleos de pobladores, desarrollándose amplios sectores habitacionales. El 1936 asume el gobierno de la provincia el doctor Amadeo Sabattini, quien emprende una importante obra pública, complementada en la ciudad con la tarea del intendente Donato Latella Frías. En los años 40 crece la consolidación del mercado interno mediante el desarrollo industrial. En 1947, la ciudad suma 386.000 habitantes. La acción de los talleres de la Aeronáutica Militar se amplió en forma considerable después de 1950 con la instalación de grandes fábricas de origen estadounidense y europeo, dedicadas a la fabricación de automóviles, tractores, vagones, equipos ferroviarios y grandes motores, actividad que se agregaba a la de las industrias químicas y metalúrgicas. En 1954, la provincia contaba con más de 14.000 establecimientos industriales, con 66.012 personas empleadas. Merecen destacarse en las innovaciones: el brigadier Juan Ignacio San Martín, gobernador entre 1949 y 1951, y el intendente Manuel Martín Federico (1951-1954). Para 1960 los habitantes de Córdoba eran 589.000; diez años más tarde llegaban a 801.000. En 1980 las cifras arrojaron 993.000 y en la actualidad el número estimativo es de 1.300.000 habitantes. En 1955, desde Córdoba se gestó el proceso revolucionario que provocó la caída del gobierno constitucional del general Perón. Reencauzada la vida democrática, la provincia contará con otro gobernador destacado, el doctor Arturo Zanichelli. Luego de los gobiernos de Justo Páez Molina, gobernador, y Víctor Martínez, intendente, Córdoba se convirtió en uno de los principales focos de inestabilidad socio-política, cuyo pico significativo lo constituyó el movimiento popular conocido como "El Cordobazo", producido el 29 de Mayo de 1969. Fue ésta una década de marcado movimiento sindical y el comienzo de la aparición de organizaciones para-militares, que en los años siguientes comenzarían a actuar. La participación de las Fuerzas Armadas vino a interrumpir un nuevo gobierno constitucional. En Córdoba, en medio de una marcada confusión social, los destinos constitucionales fueron regidos en un comienzo por el Dr. Ricardo Obregón Cano. Los años que le sucedieron pueden ser caracterizados por el temor y la zozobra de la ciudadanía hasta el retorno al orden institucional.
Archivo Histórico Municipal

6 de Julio de 1885

Primera Vacunación Antirrábica en un Ser Humano

El 6 de julio de 1885 el doctor Luis Pasteur (1822-1895), destacadísimo químico y bacteriólogo francés descubridor de la vacuna antirrábica, aplicó por primera vez este tratamiento en un niño mordido por un perro rabioso. Pasteur, estudiando los microorganismos –fue el creador del método llamado “pasteurización”- descubrió los agentes patógenos que lo condujeron a la elaboración de vacunas, particularmente la de la rabia. Este eminente científico sentó las bases de la teoría microbiana de la enfermedad y estableció los grandes principios de la vacunación y la inmunología. En 1887 fundó en París un importante centro de investigación, el Instituto Pasteur, donde se continuó con su labor científica, al igual que en numerosos centros que llevan su nombre en todo el mundo.

6 de Julio de 1961

Muere el destacado escritor Enrique Larreta. Nació en Buenos Aires el 4 de marzo de 1875 y su casa de Buenos Aires, de estilo colonial, se convirtió en museo (Museo Larreta) y lugar de actos culturales.

6 de Julio de 1971 Muere en Buenos Aires el distinguido crítico de arte, pintor, profesor y traductor Julio E. Payró. Entre sus obras se cuentan "Historia gráfica del arte universal", "Héroes del color" y "23 pintores". Nació en Buenos Aires el 9 de diciembre de 1889.

EFEMERIDES 4 DE JULIO



4 de Julio de 1995


Día Internacional de las Cooperativas

y Día Nacional del Cooperativismo

Primer sábado de julio.


Origen del Día Internacional del Cooperativismo
En 1923 el Comité Ejecutivo de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) recomendó conmemorar un día internacional de las cooperativas. El 16 de diciembre de 1992 la Asamblea General de la ONU (Naciones Unidas), a través de la resolución 47/90, proclamó la necesidad de realizar un "Día Internacional de las Cooperativas" a partir de julio de 1995, en conmemoración al centenario de la creación de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) (grupo que reúne organizaciones cooperativas de 100 países que cuentan con un total de 700 millones de miembros). La ACI fue fundada en Londres en 1895. El 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de la ONU, por medio de la resolución 49/155, invitó a los gobiernos, organizaciones internacionales, organismos especializados y organizaciones cooperativas nacionales e internacionales a observar anualmente el "Día Internacional de las Cooperativas", reconociendo que las cooperativas estaban pasando a ser un factor indispensable del desarrollo económico y social. Una de las maneras en que la ONU mostró este reconocimiento fue al declarar, en 1995, que el "Día Internacional de las Cooperativas" debía ser celebrado cada año por los gobiernos en colaboración con sus movimientos cooperativos nacionales. En 1996, al celebrar la comunidad internacional el "Año para la Erradicación de la Pobreza", la ONU, una vez más, atrajo la atención de los gobiernos en cuanto a la considerable contribución de las cooperativas en la reducción de la pobreza y en la necesidad de asociar el movimiento a esta tarea


4 de Julio de 2001


Día Nacional del Médico Rural Se instituye por Ley Nº 25.448, en conmemoración al natalicio del doctor Esteban Laureano Maradona.


Esteban Laureano Maradona (1895-1995)

Nació el 4 de julio de 1895, en Esperanza, provincia de Santa Fe en Argentina. Esteban Laureano Maradona fue un médico que no hizo otra cosa que cumplir con su tarea, con abnegación y una profunda vocación de servicio. Sin embargo, el compromiso que asumió como profesional, la labor desinteresada y solidaria, la denuncia de la injusticia y la defensa y atención de los indígenas y de los pobres, sumadas a la humildad con la que enfrentó el reconocimiento de su obra, valen por sí solas para destacar al hombre que orientó su saber y su esfuerzo en quienes nada tenían. Obtuvo su título de médico en la Universidad de Buenos Aires, en 1926, con diploma de honor. Fue durante sus estudios, discípulo de Bernardo Houssay. Hacia 1930, se radicó en Resistencia (Chaco), y hacia 1932 se alistó y trabajó como voluntario en el Hospital Naval de Asunción, durante la guerra del Chaco o "del petróleo". Llegó a ser director del hospital, sobre el final de conflicto. Desde 1935, y durante 25 años, vivió en Estanislao del Campo, un pequeño pueblito en donde el tren que lo llevaba a Tucumán se detuvo a hacer un trasbordo de pasajeros, y donde se quedó a atender a una parturienta que se debatía por su vida y la de su hijo en un parto distóxico en medio del monte formoseño. Durante todos esos años, Maradona no solo atendió a los nativos sino que también estudió sus costumbres e incorporó a sus conocimientos los de la medicina tradicional aborigen. La Universidad de Formosa se encargó de destacar su figura a nivel internacional: en tres oportunidades fue propuesto para el premio Nobel de la Paz, sin embargo y a pesar de no obtener nunca esa distinción, la Organización de las Naciones Unidas le entregó el premio Estrella de Medicina para la Paz. Entre sus obras se destacan la construcción de una colonia para personas enfermas de lepra y también la fundación de la primera escuela bilingüe del país, una pequeña escuela que, en Formosa, impartía las clases para aborígenes, utilizando en parte su lengua. Entre sus otras obras, las producciones escritas, pueden citarse A través de la selva (1936); Recuerdos campesinos; Dendrología; Animales cuadrúpedos americanos (1935); El problema de la lepra; Vocabulario indígena toba-pilagá (1938). Murió en Rosario el 14 de enero de 1995 a los 99 años. Fue el "Doctorcito Dios", el "Doctor Cataplasma", el "Doctorcito Esteban", el "médico de los pobres", como lo llamaban sus pacientes, con profundo amor y devoción.
“Asi viví muy sobriamente cincuenta y tres años en la selva – dijo poco antes de morir – hasta que el cuerpo me dijo basta. Un día me sentí morir y me empecé a despedir de los indios, con una mezcla de orgullo y felicidad, porque ya se vestían, se ponían zapatos, eran instruidos,Creo que no hice ninguna otra cosa mas que cumplir con mi deber”
Ley 25448 HONORABLE CONGRESO DE LA NACION ARGENTINA
27-jun-2001
CONMEMORACIONES DIA NACIONAL DEL MEDICO RURAL
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Publicada en el Boletín Oficial del 31-jul-2001 Número: 29700 Página: 1
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Resumen:INSTITUYESE EL DIA 4 DE JULIO COMO DIA NACIONAL DEL MEDICO RURAL, CONMEMORANDO EL NATALICIO DEL DOCTOR ESTEBAN LAUREANO MARADONA. (NOTA: FE DE ERRATAS: BO 6/8/01, PAG. 1).-

viernes, 3 de julio de 2009

EFEMERIDES 1 DE JULIO

1 de Julio de 1896






Muere el jurisconsulto, político, legislador y tribuno Leandro N. Alem, fundador de la Unión Cívica de la Juventud, origen de la Unión Cívica Radical. Nació en Buenos Aires el 11 de marzo de 1842


"Nunca con más razón puede el pueblo derramar sus lágrimas sobre una tumba. Esta encierra los restos del hombre que tanto luchó por la causa popular y a la cual siempre dió, generoso, todas sus fuerzas y energías...:"
Marcelo T. de Alvear.
( fragmento del discurso pronunciado en el sepelio de Leandro Alem, al que concurrieron más de cien mil personas ).

LEANDRO ALEM: LA TRAGEDIA DE ANOCHE
LA NACIÓN
¿Cómo había ocurrido la catástrofe? El doctor Leandro N. Alem había dado fin a su existencia, disparándose dentro del coche que lo conducía al Club del Progreso, un tiro en la sien derecha. Cuando el portero del Club abrió la portezuela del carruaje, el tribuno popular, el agitador, el caudillo, era cadáver. Ese cadáver fué piadosamente subido a uno de los salones del club, colocado sobre una mesa, cubierto el rostro varonil con el poncho de vicuña, semivelado así a la gente de todas las opiniones que acudía a saludarlo con lágrimas en los ojos. Se había suicidado Alem. Leandro Alem, el de las largas barbas plateadas ya, el de los ojos vivos y fulgurantes, el de la palabra vibrante y perentoria, el caudillo, el jefe, el hombre de la calle y de la plaza pública, que arrebataba a las multitudes cuando les hablaba por ellas, cuando los llevaba adonde él quería llevarlas, casi ídolo, con su ascético rostro, con su vida clara, con su altruismo extraño, y así ha muerto, tendido sobre una mesa, cubierta la cara ensangrentada con el poncho de vicuña de sus amores nacionales. ¿Por qué? Todos preguntaban el por qué, todos querían conocerlo, y hubieran cuestionado al cadáver si hubiera podido contestar, y quedaban mudos ante ese enigma. ¿Cómo, cuando se es jefe de un partido poderoso, cuando se influye en los destinos de una Nación, cuando se ha llegado a una popularidad, casi sin precedentes, se puede cortar así el hilo de una existencia, saltar así a la nada, romper así con todo lo que sonríe y lo que promete ? ... Hombre maduro, el doctor Alem había visto muchas cosas, había pulsado muchas pasiones, había hecho muchos sacrificios, y llegado el momento del balance se había encontrado él solo en pérdida, después de haber puesto casi todo el capital. Muere en su teatro, en la calle de sus triunfos y las causas de su muerte no han de conocerse tal vez por entero.
Es un hombre de abnegación y convicciones que se mata, y cuya muerte produce honda sensación en amigos y enemigos; un luchador que supo estar en pugna con todo lo existente que le parecía malo, rodearse de una aureola popular, significar por sí mismo, encarnar en su persona todo un partido y obligar a los demás a considerarlo un bienintencionado pasionista, pero que todo lo supeditaba al bienestar común; un caudillo por su exterioridad y su psicología, término extremo y necesario para el desenvolvimiento de un país democrático como el nuestro. Aún los que no estaban de acuerdo con su lucha, han de ver que su actitud estaba informada por una pasión sincera y, aunque excesiva, nunca inspirada en un propósito de medro personal. Cuando la candidatura de uno de sus amigos políticos a la Presidencia de la República él supo desligarse orgullosamente al creer que se tomaba un mal camino y el pueblo le llamó austero. Más tarde se entregó en cuerpo y alma al triunfo de la revolución del 90, y luego siempre lleno de las mejores intenciones, ofuscado sólo por su pasión de ir ligero, de saltar obstáculos, de llegar a pesar de todo y perentoriamente al fin, si contribuyó a la escisión y pérdida de fuerzas de la Unión Cívica, fué con el ansia de crear un partido formidable que arrasara con todo de una vez y llegar a la conquista del ideal democrático, con una sola carga de sus decididas huestes. ¡Ay! Eso era imposible y las dificultades se han ido aumentando, amontonando hasta formar barrera insalvable; no triunfa ya en nuestro siglo lo que no se ajusta a la evolución, lo que no la sigue, lo que no se vale de ella. El doctor Alem se inició muy joven en la vida pública, en épocas en que se creía necesaria la violencia y desde un principio hízose notar por su carácter que significaba siempre una manera terminante y absoluta. Su nombre era conocido y relativamente popular antes del 90 en que alcanzó ultísima figuración y representó en su persona el grupo numeroso de los excesivos, de los que querían llegar a saltos al ideal, contra la regla de la naturaleza.
Llegó así, lejos del gobierno, repudiándolo siempre, deseándolo mejor, libre de tachas mejor dicho, a gozar de una rara popularidad que lo ha acompañado hasta el último día de su vida y que hará que la noticia de su suicidio cause verdadero estupor y provoque una extraordinaria manifestación de duelo. Anoche, cuando corrió la triste noticia no había quien no se negase a creerla; cuando el convencimiento llegaba, surgían siempre frases de amargo pesar de todos los labios, porque al fin es uno de los nuestros, un hijo de la tierra, un genuino representante de las cosas que fueron y aún son, el que a la hora de esta, yace sobre una mesa del Club del Progreso con su rostro enjuto y su luenga barba casi blanca, cubierto con el poncho de vicuña de sus amores nacionales el que lo acompañó a los atrios de las elecciones sangrientas o a los congresos de debate tranquilo. ¡Duerma en paz Leandro Alem ! Que el descanso eterno la compense de su lucha contínua. En nuestra historia tiene un puesto, su nombre vivirá y hoy no habrá en toda la República quien no lamente su trágica muerte y rinda tributo a sus virtudes. Alma noble, luchador incansable, hombre de raro temple, librado a los embates de la suerte pocas veces propicias ha llegado al término de su carrera con la estimación de propios y extraños y sin duda por eso en su rostro demacrado y en sus blancas barbas hay aún, después de la muerte, un sello de placidez y de entereza. ¡Duerma en paz Leandro Alem! "
(La Nación, 2 de julio de 1896.)


Esta nota que he transcripto pertenece al día siguiente del suicidio del Dr. Leandro Alem, y elogia la figura del prócer que ya en vida gozaba de increible popularidad. Se decía que los jóvenes se congregaban en multitudes, y lo seguían a Alem por todos su recorridos ciudadanos, hasta animarse a pedirle una palabra de aliento, que el Maestro nunca retaceaba. Esto lo cuento un gran político argentino y diputado nacional que en su juventud formaba parte de esos jóvenes que seguían a Alem: el socialista Alfredo Palacios.
Este panegírico de La Nación no podía obviar las críticas que aún en vida le hiciera Mitre a Alem. En varios pasajes, el espíritu reaccionario y conservador de 'La Nación', presagia la derrota del ideario alemniano, cosa que la Historia terminará por refutar en forma grandilocuente.
Matías Bailone

1 de Julio de 1926
Muere el notable botánico italiano Carlos Spegazzini. Estudió la flora patagónica y misionera. Nació en Bairo (Piamonte, Italia) el 20 de abril de 1858. 1936 Se funda en Buenos Aires la Academia Nacional de Bellas Artes.

1 de Julio de 1974
Muere en Buenos Aires el general Juan Domingo Perón.

Fue presidente de la Nación por tres períodos, elegido por voto popular. Propugnó como plan de gobierno la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Por gestión de su esposa, María Eva Duarte de Perón, se otorgó el voto cívico a la mujer. Nació en Lobos (provincia de Buenos Aires) el 8 de octubre de 1895.



VIDA DEL GENERAL JUAN DOMINGO PERÓN
El General Juan Domingo Perón fue electo Presidente de la República Argentina en 1946, 1951 y 1973. En todos los casos llegó a tan alto cargo por medio de elecciones democráticas.
La vida política de Perón tiene, por ello, dos excepcionalidades en América Latina: llegar tres veces a la Presidencia de la Nación y, aún siendo militar, las tres veces mediante el voto popular.
Fue fundador y jefe político del Movimiento Justicialista que aún hoy, a 30 años de su muerte, continúa siendo la fuerza política mayoritaria de la República Argentina (Partido Justicialista).
Perón dejó escritas múltiples obras (La Comunidad Organizada, Conducción Política y Modelo Argentino para un Proyecto Nacional, entre otras), donde expresa su filosofía y doctrina política, y que continúan siendo textos de consulta en el plano académico, aplicados a la vida política argentina y continental.

Infancia y primera juventud
Perón nació en Lobos (Provincia de Buenos Aires) el 8 de octubre de 1895. Fue hijo de Mario Tomás Perón, pequeño productor agrícola-ganadero, y de Juana Sosa, y nieto de uno de los médicos más célebres de su tiempo, el profesor Tomás L. Perón. Su familia es de origen sardo por vía paterna y castellana por vía materna. Su infancia y primera juventud las vivió en las pampas bonaerenses y en las llanuras patagónicas del sur de la Argentina, donde se trasladaron sus padres en 1899 en busca de trabajo. Estos escenarios de grandes espacios abiertos y de vida rural incidieron en su formación cultural que algunos biógrafos han denominado "criollismo". Perón deseaba ser médico como su abuelo, pero finalmente, en 1911, ingresó al Colegio Militar de la Nación, situado en los alrededores de la ciudad de Buenos Aires, y egresó en 1913 con el grado de subteniente del arma de Infantería.

Vida Militar
Como oficial joven ocupó diversos destinos militares dentro del país mientras fue ascendiendo en su carrera. Teniendo el grado de Capitán redactó trabajos sobre Moral Militar, Higiene Militar, Campañas del Alto Perú, El Frente Oriental de la Guerra Mundial de 1914. Estudios Estratégicos", que fueron adoptados como textos de estudio en las academias del Ejército.
En 1929 contrajo matrimonio con Aurelia Tizón en la Iglesia castrense Nuestra Señora de Luján, pero su esposa murió muy joven, en setiembre de 1938.
En 1930 ya era miembro del Estado Mayor del Ejército y Profesor Titular de "Historia Militar" en la Escuela Superior de Guerra. Continuó publicando textos militares y también redactó un estudio sobre el idioma de los indios araucanos, originarios de la región patagónica, bajo el título Toponimia Patagónica de Etimología Araucana (1935).
En 1936, con el grado de Mayor del Ejército, fue nombrado Agregado Militar en la Embajada Argentina en la República de Chile. Ese año ascendió al grado de Teniente Coronel. En 1937 publicó el estudio La Idea Estratégica y la Idea Operativa de San Martín en la Campaña de los Andes.
En 1939 integró la Misión de estudios en el extranjero que el Ejército Argentino envió a Europa, con residencia en Italia. Se especializó en Infantería de Montaña (alpinismo y esquí). Regresó a principios de 1940, luego de recorrer España, Alemania, Hungría, Francia, Yugoslavia y Albania. Fue destinado al Centro de Instrucción de Montaña (Mendoza) y en 1941 ascendió al grado de Coronel.
A partir de 1943 su vida militar comenzó a converger hacia la política, que lo iba a absorber totalmente hasta su muerte.

Vida Política
El 4 de junio de 1943, Perón participó en la Revolución militar que terminó un proceso de fraude y corrupción política, iniciado con el golpe militar de 1930, que había desplazado del poder al Presidente constitucional Hipólito Yrigoyen, perteneciente al partido Unión Cívica Radical. Perón tenía el grado de Coronel y formaba parte de un grupo de oficiales organizados en una especie de logia denominada GOU (Grupo Oficiales Unidos) que sostenía un pensamiento nacionalista y de recuperación ética.
En el gobierno militar, Perón comenzó ocupando cargos menores. En octubre de 1943, solicitó desempeñarse en el Departamento Nacional del Trabajo, un modesto organismo dedicado a los asuntos laborales y sindicales. El joven coronel inició, desde este lugar, su contacto con la clase trabajadora argentina, adentrándose en sus problemas y necesidades. Convirtió al modesto organismo en Secretaría de Trabajo y Previsión, amplió sus facultades y asumió su nueva titularidad el 10 de diciembre de 1943.
Desde allí impulsó la organización de los trabajadores en sindicatos, transmitiéndole al movimiento obrero una visión reivindicatoria y nacional del trabajo y promovió una legislación protectora inspirada en los principios de justicia social, difundidos, entre otras fuentes, por las Encíclicas papales.
A principios de 1944 conoció a María Eva Duarte que sería su esposa y a quién la historia ha inmortalizado con el nombre de Evita.
Por su desempeño en la Secretaría de Trabajo y Previsión comenzó a crecer la popularidad de Perón en la clase trabajadora, lo cual despertó desconfianza en muchos de los mandos del Ejército, que mantenían una concepción conservadora y elitista de la sociedad argentina. A tal punto llegó esta situación que, pese a estar desempeñando en 1945 los cargos de Vicepresidente y Ministro de Guerra del Gobierno Militar, el Coronel Perón fue obligado a renunciar a todas sus funciones el 10 de octubre de ese año. El día 13 fue llevado detenido a la Isla Martín García (situada en el Río de La Plata, frente a la ciudad de Buenos Aires).
Una vez conocida por los trabajadores la noticia de la detención de Perón, se declaró una huelga general espontánea en todo el país. Contingentes obreros comenzaron a marchar hacia la Casa de Gobierno, en la ciudad de Buenos Aires, cubriendo la Plaza de Mayo con una multitud que reclamaba su libertad.
Fue el 17 de octubre de 1945. Al anochecer de ese día y ante la presión popular, Perón fue puesto en libertad y convocado por los propios gobernantes militares a hablar a la multitud para calmarla.
Perón así lo hizo, pidió su retiro del Ejército y convertido en ex-militar se lanzó a la vida política. Tenía 50 años de edad.
Ese mismo mes de octubre contrajo matrimonio con Eva Perón.
El gobierno militar, debilitado por los acontecimientos, convocó a elecciones presidenciales para el 24 de febrero de 1946. Perón, con apenas cuatro meses de tiempo, presentó su candidatura con la fórmula Perón-Quijano y organizó sus bases políticas de apoyo que fueron los trabajadores, sectores independientes y desprendimientos progresistas de los partidos tradicionales como la Unión Cívica Radical, el Partido Conservador y el Partido Socialista. Su adversario fue un frente político denominado "Unión Democrática", conformado por los sectores más conservadores de la sociedad en alianza con la izquierda internacionalista, como el Partido Comunista, y apoyado abiertamente por el embajador de los Estados Unidos de Norteamérica, señor Spruille Braden. La disyuntiva fue "Braden o Perón".
Perón triunfó en las elecciones con el 52 por ciento de los votos y asumió la Presidencia de la Nación el 4 de junio de 1946. Ya en el Gobierno fundó el Movimiento Peronista. Comenzó una gestión de fuerte preocupación nacional y social.
En 1949 se reformó la Constitución Nacional mediante elección democrática de constituyentes y se incorporaron al máximo texto jurídico los nuevos derechos sociales, como también el voto femenino, que había sido aprobado en 1947, que reivindicaba a la mujer hasta entonces marginada de la vida política argentina.
En 1951 la formula Perón-Quijano fue reelecta por un nuevo período de seis años con el 62 por ciento de los votos.
En 1952 murió Eva Perón, "Evita", afectada por un cáncer. Se creó en torno a Perón un gran vacío afectivo.
En 1953 Perón planteó, en diversas exposiciones públicas, su pensamiento sobre la política exterior basada en los conceptos de "continentalismo" y "universalismo" con proyección al siglo XXI. Tomó las primeras decisiones concretas encaminadas a impulsar la integración latinoamericana y propuso a Chile y a Brasil echar las bases de una unión subregional que se denominaría ABC. Este proyecto es el antecedente del actual MERCOSUR instalado 30 años después.
El 16 de setiembre de 1955 el Gobierno constitucional de Perón fue derrocado por un golpe militar apoyado por los sectores más reaccionarios de la sociedad. Comenzó un largo período de proscripción política del Movimiento Justicialista, persecución a sus integrantes mediante fusilamientos, cárcel y destierro. Perón debió exiliarse. Este cruento período se extendió por 18 años, durante los cuales las Fuerzas Armadas asumieron el control político del país.
Perón se exiló en países latinoamericanos, conoció a una joven argentina, María Estela Martínez, “Isabel”, que se convertiría en su tercera esposa, y a partir de 1960 se trasladó a España donde vivió en Madrid hasta que pudo regresar a su patria por primera vez el 17 de noviembre de 1972 y, definitivamente, el 20 de junio de 1973.
El gobierno militar presidido por el Gral. Lanusse convocó a elecciones presidenciales para el 11 de marzo de 1973, pero proscribió a Perón. El Movimiento Justicialista ganó las elecciones con el 49,59 por ciento de los votos con la fórmula Cámpora-Solano Lima designada por Perón. Una vez en el gobierno, el presidente Cámpora renunció al cargo y se convocó a nuevas elecciones presidenciales sin proscripciones para el 23 de setiembre de 1973. El Movimiento Justicialista propuso la fórmula Perón-Perón (Juan Domingo Perón y su esposa Isabel Martínez de Perón), que obtuvo el triunfo con más del 60 por ciento de los votos.
Perón ya tenía 78 años y estaba enfermo. Murió el 1º de julio de 1974, mientras estaba en ejercicio constitucional y democrático de la Presidencia de la Nación por tercera vez.
1 de Julio de 2002
Día del Historiador
CONMEMORACIONES
Ley 25.566
Declárase Día del Historiador el 1º de julio de cada año.
Sancionada: Marzo 14 de 2002.
Promulgada: Abril 4 de 2002.
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley:
ARTICULO 1º — Declarar Día del Historiador el 1º de julio de cada año a los efectos de recordar y homenajear el esfuerzo que han realizado y realizan los escritores, investigadores, profesores y aficionados dedicados al estudio, propalación y análisis de los acontecimientos de carácter histórico.
ARTICULO 2º — Comuníquese al Poder Ejecutivo.
DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS CATORCE DIAS DEL MES DE MARZO DEL AÑO DOS MIL DOS.
— REGISTRADA BAJO EL Nº 25.566 —
EDUARDO O. CAMAÑO. — MARCELO E. LOPEZ ARIAS — Eduardo D. Rollano. — Juan J. Canals.

1 de Julio de 1936:

Se funda en Buenos Aires la Academia Nacional de Bellas Artes.
Reseña Histórica
La Academia Nacional de Bellas Artes, fue creada por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional el 1 de julio de 1936 con un grupo de intelectuales y personalidades de la cultura. De acuerdo con el Decreto Nro. 4362 del Poder Ejecutivo Nacional del 30 de noviembre de 1955, ha sido autorizada para funcionar con carácter de persona jurídica por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nro. 11.636 del 25 de septiembre de 1957.

jueves, 2 de julio de 2009

EFEMERIDES 30 DE JUNIO


30 DE JUNIO
"DIA DE LA PREFECTURA NAVAL ARGENTINA"
FELICIDADES A LA INSTITUCION PREFECTURA NAVAL ARGENTINA AL CUMPLIR 200 AÑOS EN CUSTODIA DE NUESTROS RIOS .
PUBLICACION 1420

Fuente:www.prefecturanaval.gov.ar/institucional/castellano/index.htm
Autoridad Marítima Argentina
La Prefectura es la Autoridad Marítima Argentina por antonomasia, conforme lo consagra la Ley General 18.398, la Ley de la Navegación 20.094 y la nutrida legislación que en forma coincidente define el amplio y homogéneo perfil de sus competencias.
Asimismo lo es, y en virtud de su tradición histórica y funcional, inalterable a través del tiempo, que la identifica como el órgano a través del cual el Estado ejerce la policía de seguridad de la navegación y de la seguridad y el orden público en las aguas de jurisdicción nacional y en los puertos.
Además es órgano de aplicación de los convenios internacionales relativos a la seguridad de la vida humana en el mar, la prevención y la lucha contra la contaminación y las materias técnicas y jurídicas relacionadas, conforme lo establecen las leyes de aceptación del país.
También cumple funciones en ejercicio de las obligaciones del país como Estado de Abanderamiento y Estado Rector del Puerto, para el registro de los buques y el control de sus condiciones de seguridad, según las leyes y reglamentaciones que le asignan estas competencias y los acuerdos internacionales respectivos.
La Prefectura es, en suma, la Autoridad Marítima Argentina por excelencia, por la multiplicidad de circunstancias generales y específicas que abarcan sus responsabilidades y en mérito a la legislación que reiteradamente lo expresa, definiendo nítidamente su perfil institucional en el concierto de los organismos del Estado.
Notas sobre una tradición funcional
La corona española transfirió a sus colonias la misma estructura administrativa que regía en la península.
Las atribuciones y responsabilidades obraban inicialmente en la "Recopilación de Leyes de los Reinos de Indias", promulgadas en 1680 por Carlos II y más precisamente, en las "Ordenanzas Generales" de 1793, dictadas por el rey Carlos IV, cuyo título 7 reglamentaba la "policía general de los puertos y otros cualesquiera fondeaderos a cargo de los Capitanes de Puertos y las demás obligaciones de éstos", con funciones como la habilitación de prácticos, inspección de las condiciones de seguridad de los buques, actuaciones sumariales por acaecimientos de la navegación, delitos y contravenciones, despacho de buques, control de navegantes y pasajeros, prohibición de arrojar basuras y escombros a las aguas, funcionamiento de la junta de sanidad, etc. que actualmente continúa cumpliendo la Prefectura.
Este agrupamiento de funciones permaneció a través del tiempo con ligeras variaciones. Al producirse la Revolución de Mayo, el alférez de fragata D. Martín Jacobo Thompson era el Capitán de Puertos y Comandante de Matrículas. Muchos hombres destacados de nuestra historia ocuparon ese cargo, como Matías de Irigoyen, Zapiola, Azopardo, Toll y Bernadet, Espora, Erézcano, etc.
La enumeración de antecedentes relativos a las funciones asignadas durante tiempo tan prolongado sería extensa, pero de su examen se puede inferir que la jurisdicción y competencias de la Prefectura se fueron conformando y perfeccionando a través del tiempo en forma armónica, definiendo desde el siglo pasado un ámbito específico, reiteradamente calificado como exclusivo, que le fue confiriendo fisonomía en el concierto de los órganos que componen la administración pública nacional.
El 29 de octubre de 1896 fue promulgada la ley 3.445, marco de legal que, por su data, atestigua la antigüedad de la institución. Tanto en el trámite parlamentario previo como en su articulado, se explica que nada nuevo se viene a crear con la presente ley y que la Prefectura es la misma organización española denominada "Capitanía de Puerto" y cumple sus mismas funciones siendo a partir de entonces indudable continuadora de las antiguas capitanías y exclusiva policía de los mares, ríos, canales y puertos sometidos a jurisdicción nacional. Dicho ámbito funcional se reitera y amplia luego por las leyes dictadas con posterioridad, entre las cuales se encuentra la ley de la navegación (20.094). Aquel instrumento rigió su devenir hasta 1969, año en que se promulgó la ley 18.398, repertorio actual de la misión y competencias que el estado confía a la Prefectura Naval Argentina.
Hitos y personajes de la historia institucional
Primer establecimiento de la Prefectura en Buenos Aires
Antiguo escudo heráldico de la Institución
El incremento de la navegación y el comercio en el puerto de Buenos Aires, dio motivo a que las autoridades españolas establecieran la Capitanía de Puerto en 1756, como la Institución encargada de cubrir en forma específica la policía de seguridad de la navegación y de los puertos, reemplazando así el cumplimiento de algunas de esas funciones ejercidas con anterioridad por parte de los adelantados, gobernadores, alguaciles mayores y otras autoridades capitulares.
Para desempeñar el cargo de Capitán de Puerto fue designado entonces D. Juan Antonio Guerreros, sucediéndole otros españoles hasta 1806, oportunidad en la que se nombró a D. Martín Jacobo Thompson, primer criollo en acceder a ese cargo.
Incorporación de la Prefectura como Institución de la Patria
La Primera Junta incorporó a la Prefectura como Institución de la Patria en 1810, hecho que se produjo a través de dos decretos: uno del 25 de junio, por el que oficialmente se disponía que la Capitanía de Puerto debía subordinarse al primer Gobierno Patrio, absteniéndose de obedecer a la Comandancia de Marina española de Montevideo; el otro del 30 de junio que redactó de puño y letra el Dr. Mariano Moreno -secretario de Gobierno y Guerra de la Junta- nombrando a Thompson como primer Capitán de Puertos de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Dr. Manuel Florencio Mantilla
Este preclaro hombre público, nació en la provincia de Corrientes en 1853. En 1870 ingresó al entonces Departamento de Jurisprudencia de la Universidad de Buenos Aires, graduándose con honores en 1874. Ocupó cargos políticos de relevancia en su provincia; en 1879 y 1894 fue electo diputado nacional y al término de su mandato en 1898 ocupó el cargo de senador nacional, para el que fue reelegido en 1904.
Autor de numerosas iniciativas parlamentarias, tuvo asimismo destacada actuación como periodista y escritor.
Durante su último mandato como diputado en 1896, presentó un proyecto de ley por el que se establecía la naturaleza jurídica de la Prefectura, especificando sus deberes y atribuciones y el límite de su jurisdicción. Hasta entonces la Prefectura se regía por disposiciones relativas a la Policía Marítima y Portuaria, que reconocían como antecedente a las Ordenanzas Generales de 1793, adecuadas al nuevo ordenamiento nacional.
Este proyecto dio lugar a la ley 3.445. Si bien el Dr. Mantilla no integró las filas de la Prefectura, por el mérito de su enorme contribución a la definición jurídica institucional, ha sido uno de los prohombres de mayor relieve en su trayectoria histórica.
Juan Antonio Guerreros
Español de nacimiento, se radicó en Buenos Aires y fue designado en 1730 como piloto práctico del Río de la Plata. El 8 de enero de 1756, el Rey de España lo nombró Capitán del Puerto de Buenos Aires, antecedente fundacional de la actual Prefectura de Buenos Aires. Falleció en 1767 mientras ejercía dicho cargo.
Primeros jefes de la Prefectura
Coronel Martín Jacobo Thompson

El primer Capitán de Puerto criollo nació en Buenos Aires el 23 de abril de 1777, estudió en el Real Colegio de San Carlos e ingresó en 1796 en la Academia Naval de El Ferrol, España, egresando como guardiamarina en 1800.
Destinado a Buenos Aires, fue designado Capitán de Puerto en 1806, teniendo destacada actuación durante las invasiones inglesas. Su adhesión a la Revolución de Mayo motivó su baja como alférez de fragata de la Armada Española, otorgándole las autoridades argentinas, en 1813, el grado de teniente coronel.
El hogar de los Thompson fue centro de las artes y de las ideas revolucionarias. Allí se ejecutó por primera vez el Himno Nacional el 25 de mayo de 1813, acontecimiento en el que estuvieron presentes entre otros, San Martín, Alvear, Cayetano Rodríguez, Blas Parera, Balcarce, Vicente López y Planes, etc. y que fuera llevado al óleo por Pedro Subercaseaux.
Su labor como Capitán de Puerto se extendió hasta 1815, debiéndose a su iniciativa el Reglamento para las Capitanías de 1814, el fomento de los puertos de Ensenada y Barracas y los reglamentos relativos a la construcción de buques, la prohibición de arrojar lastres al agua, las embarcaciones en puerto, etc. Ascendido a coronel en 1816 fue designado en una misión diplomática a los Estados Unidos. Falleció el 23 de octubre de 1819 de regreso a la Patria, y su cuerpo fue arrojado al mar.
General Matías de Irigoyen y de la Quintana
Nacido en estas tierras, estudió al igual que Thompson en la Academia Naval de El Ferrol, España y combatió como guardiamarina en la batalla de Trafalgar. Destinado a Buenos Aires, simpatizó junto a Thompson y al almirante español Pascual Ruiz de Huidobro con el movimiento patriota de 1810 y participó activamente en el Cabildo Abierto del 22 de mayo, por cuyas razones fue dado de baja de la Armada española.
Luego de cumplir algunas misiones en el exterior en pro de la causa emancipadora, las autoridades le confirieron el grado de sargento mayor en 1811 y en octubre de 1815 relevó a Thompson en el cargo de Capitán del Puerto de Buenos Aires, mandato que se extendió hasta 1816.
General José Matías Deogracias Zapiola
Oriundo de Buenos Aires, inició su carrera en la flota española. Al producirse la Revolución de Mayo, fue destinado a Buenos Aires para desempeñar diversas gestiones, pero al descubrirse su simpatía por el movimiento se ordenó su traslado a Cádiz, huyendo luego a Londres. En esta ciudad se reunió con otros patriotas y en 1812 regresó a Buenos Aires, junto con San Martín y Alvear, poniéndose a las órdenes del Gobierno Patrio. Acompañó a San Martín en la organización del Regimiento de Granaderos a Caballo y estuvo presente en las batallas de Chacabuco y Maipú, participando en varias campañas militares.Entre otros servicios que prestó al país, se desempeñó como Capitán del Puerto de Buenos Aires en los períodos 1820-1821 y 1852-1853.
Coronel Francisco Seguí
Nacido en Buenos Aires, se destacó durante su juventud en varias campañas navales. En febrero de 1855 fue nombrado Capitán del Puerto, cargo que ejerció por un prolongado período, hasta Octubre de 1868.
Gracias a su iniciativa se promulgaron importantes reglamentos, como el relativo a la policía marítima del Río de la Plata y sus afluentes, el Reglamento de policía de los puertos de la República, el destinado a los buques de alta mar, etc.
Dr. Diego Gregorio de la Fuente
El doctor de la Fuente nació también en Buenos Aires, cursó la carrera de médico y se graduó en forma brillante en 1858. Designado como médico de Sanidad de la Capitanía del Puerto, desempeñó el cargo hasta 1865 y continuó haciéndolo luego en forma gratuita ya que su cargo había sido eliminado del presupuesto, demostrando de esa forma su espíritu altruista.Prestó servicios como médico militar y actuó como tal en la guerra con el Paraguay. El presidente Avellaneda lo designó Capitán del Puerto de Buenos Aires, puesto que desempeñó durante todo su mandato.
Carlos Alberto Mansilla
Hijo del general Lucio Norberto Mansilla y de doña Agustina de Rosas, hermana de Juan Manuel de Rosas.
Al cesar en su mandato el Dr. de la Fuente, Mansilla se hizo cargo interinamente de la Institución, siendo confirmado en julio de 1880. Por decreto del 31 de enero de 1882 se cambió la denominación de la Capitanía General de Puertos por la de Prefectura Marítima -siendo en consecuencia la primera oportunidad en la que aparece la denominación Prefectura- y en 1894 por la de Prefectura General de Puertos. Mansilla continuó con suma eficacia en el cargo de Prefecto Marítimo, luego Prefecto General de Puertos, hasta septiembre de 1895.
Además de las reglamentaciones sobre la navegación y puertos que promovió, luchó incansablemente por mejorar la organización institucional y las condiciones de su personal, como lo acreditan numerosos proyectos que logró materializar.
Prefecto general Oscar Aníbal Correa Falcón
El prefecto general Correa Falcón, nació en Merlo, provincia de Buenos Aires el 17 de abril de 1897. El 20 de mayo de 1918 ingresó en la Institución y prestó servicios en las Subprefecturas de los puertos de Capital, Tigre, Rosario y Paraná.
Se desempeñó como jefe en las correspondientes a los puertos de San Lorenzo, Pilcomayo, San Carlos de Bariloche, Boca y Riachuelo, Puerto Madero, Paraná, La Plata y Buenos Aires. En 1949 fue destinado al Servicio de Policía de Seguridad y Judicial y a la Subprefectura General Marítima. En 1951 se hizo cargo de la Prefectura de Zona de la Costa Sur.
Con el grado de prefecto mayor y por decreto 19.390 del 29 de septiembre de 1951, fue designado Prefecto Nacional Marítimo, constituyendo el primer oficial superior de la Institución en acceder a tan alta investidura. Ascendió a prefecto general en 1953, extendiéndose su gestión hasta 1955.
Durante su permanencia en el servicio participó en distintas comisiones técnicas y realizó tareas relativas a la estructuración policial en relación a la función propia y la de otros servicios. Fue miembro de la Comisión Técnica de la Intervención de Aduanas y Puertos de la Nación, destinado en comisión a la Dirección General de Migraciones, etc. Falleció en Mar del Plata el 4 de enero de 1985.
Uniformes históricos y símbolos institucionales
Tripulante de falúa del puerto (1830)
El uniforme más antiguo de la Prefectura que se conoce, corresponde al de tripulante de la falúa del puerto de la entonces Capitanía de Puerto, actualmente utilizado por la Institución dentro del ceremonial como "uniforme de época".
Marinero del servicio de vigilancia (1920)

Hacia 1920 el personal subalterno del servicio de vigilancia utilizaba durante el verano un uniforme blanco, que además de la gorra típica de marinero tenía un sombrero blanco de corte civil, con una cinta negra con el nombre de la Institución. El armamento generalmente consistía en un sable bayoneta.
Distintivo de la Prefectura Naval Argentina

El actual distintivo de la Prefectura, las dos anclas cruzadas, ya se utilizaba en los membretes de la Capitanía de Puerto de Buenos Aires hacia 1834, incorporándose por decreto del 6 de octubre de 1893 al escudo de la gorra del personal superior. En 1924 pasaron a conformar el gallardete distintivo de la Prefectura, consistente en una bandera blanca con un ribete azul y las dos anclas centrales en el mismo color.
Escudo heráldico
ENUNCIACIÓN:Es un escudo de campaña, apoyado en dos anclas cruzadas en metal oro y al centro, en forma vertical, un tridente de plata. Contornean un delfín y un dorado enfrentados y orlando el conjunto, dos cintas de plata con las inscripciones "Prefectura Naval Argentina" en la superior y "ROBUR ET QUIES IUXTA LITORA ET IN UNDIS" (valor y seguridad en las costas y en las aguas), en la inferior.
SIMBOLISMO:En el campo superior sobre fondo plata simbolo de la humildad que caracteriza a los hombres de bien se destaca recortada la silueta de una nave de fines de siglo XVIII que con velas recogidas ha tomado seguro puerto. Esta figura representa la importacia histórica de la función receptora y de seguridad de la navegación que desempeña la Prefectura Naval Argentina.
En el campo interior sobre fondo azul que expresa la vigilancia y el celo en la función. Las curvas cortadas en plata representan el mar, el agua en suma, campo de acción de la Institución.
Las anclas son el distintivo de la Prefectura y el tridente el simbolo de su mano armada al servicio de la sociedad, arma con la que Neptuno -dios del mar y de las aguas- impartía la justicia en su reino.
A ambos lados del conjunto, representativos de la nobleza y la justicia se hallan un delfín y un dorado. El primero simbolo tradicional de salvamento en el mar, compañero del navegante y augurio de buen tiempo. El segundo, simboliza la singular bravura y el coraje indómito de los custodios del litoral fluvial y marítimo argentino.