sábado, 19 de septiembre de 2009

Florentino Ameghino


18 de Septiembre de 1854:
Nace en Luján, Buenos Aires, el naturalista y paleontólogo Florentino Ameghino.
Aunque hay quienes sostienen que nació en Moneglia, Italia. Su colección de fósiles causó honda impresión en un Congreso de Antropología celebrado en París, Francia, en 1878. Murió en La Plata, Buenos Aires, el 6 de agosto de 1911.

Naturalista argentino. Asistió a la escuela elemental de Luján y sorprendió a su maestro con su precocidad y curiosidad por saber y comprender. Allí había residido muchos años Francisco Javier Muñiz, cuyos descubrimientos paleontológicos se conservaban en la tradición local y pronto atrajeron al joven Florentino.
A instancias de su maestro fue a Buenos Aires, aprendió francés (con lo que accedió a lecturas científicas en esa lengua) e ingresó en la Escuela Normal de Preceptores. Nombrado maestro de Mercedes en 1869, la proximidad de esta ciudad con Luján le permitió conocer los fondos del Museo Histórico Natural que dirigía entonces Burmeister.
Sus primeros trabajos le valieron la burla y un cierto desdén, pero él no se desalentó. En 1871 inició la redacción de La antigüedad del hombre en el Plata, obra que terminó en 1875 y publicó cinco años después. Comenzó a enviar trabajos a la Sociedad Científica Argentina, la cual premió su memoria sobre El hombre cuaternario en la pampa (1876), llegándole estímulos de los científicos.
Viajó a Europa en 1878; allí expuso sus hallazgos en la Exposición de París, realizó trabajos de campo, publicó y presentó memorias al Congreso de Antropólogos de París (1878) y al de Americanistas de Bruselas (1879). Regresó a Argentina en 1881, ya mundialmente consagrado como antropólogo y geólogo. Fue director del Museo de Historia Natural (1902) y dictó cátedras en Córdoba, Buenos Aires y La Plata.
Contando con la colaboración de su hermano Carlos, se dedicó al estudio de la fauna fósil de los mamíferos y llegó a descubrir cerca de mil especies nuevas. Su clasificación estratigráfica de la formación pampeana continúa teniendo validez, no así sus teorías sobre el origen del hombre y de los mamíferos sudamericanos. Entre sus obras cabe citar Los mamíferos fósiles de la América Meridional y La formación pampeana (ambas de 1880), Filogenia (1884), Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la Argentina (1889), Las formaciones sedimentarias y Mi credo (ambas de 1906), El origen del hombre (1907) y El origen poligénico del lenguaje (obra póstuma e incompleta).
Su trabajo muestra una clara influencia de las ideas del filósofo Herbert Spencer, quien postulaba una noción inmanente de la evolución como base para su teoría del progreso. Para Ameghino, como para Spencer, las leyes que rigen el mundo físico son las mismas que valen para el mundo humano, tanto en el plano individual como en el político-social.

Juan Bautista Bustos


18 de Septiembre de 1830:
Muere en Santa Fe el general Juan Bautista Bustos.

Fue uno de los autores de la sublevación de Arequito. Sirvió más tarde bajo las órdenes de Juan Facundo Quiroga. Había nacido en la Punilla, Córdoba, el 29 de agosto de 1779.


Juan Bautista Bustos (Santa María de Punilla, 29 de agosto de 1779 - ciudad de Santa Fe, 18 de septiembre de 1830), político y militar argentino, luchó en las guerras de la independencia y en las guerras civiles de la década de 1820, y fue el primer gobernador constitucional de la Provincia de Córdoba.

Nació en el Valle de Punilla, provincia de Córdoba. Comenzó a destacarse a nivel nacional en 1806, como capitán del cuerpo de soldados llamado de Arribeños que marchó desde la ciudad de Córdoba para liberar a Buenos Aires de las invasiones inglesas. En 1807, ante la segunda tentativa británica de invadir Buenos Aires, tuvo una actuación destacada cuando al frente de una tropa de 30 hombres logró rendir a un fuerte contingente del famoso Regimiento 88° de infantería británico. Su valor le valió la promoción a Teniente Coronel del Batallón de Arribeños.

La última orden militar de Belgrano fue marchar sobre el santafesino López, enviando al Ejército del Norte al mando del entonces Coronel Mayor Bustos. El 9 de enero de 1820, una parte sustancial del Ejército se sublevó en Arequito, Santa Fe. Este episodio es conocido como "Motín de Arequito", siendo su objetivo central apartar al ejército de la guerra civil. Para ello declararon depuesto a Fernández de la Cruz y se declararon neutrales en el enfrentamiento con el partido federal. Bustos fue uno de los líderes, junto a su comprovinciano el (futuro) general José María Paz, el (futuro) general oriundo de Tucumán Alejandro Heredia y Felipe Ibarra. En una carta posterior, sostendrá Bustos que:

"las armas de la Patria, distraídas del todo de su objeto principal, ya no se empleaban sino en derramar sangre de sus conciudadanos, de los mismos cuyo sudor y trabajo les aseguraba la subsistencia."

Apenas un mes después, tras la batalla de Cepeda, caerá el último Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, José Rondeau.

Bustos se encaminó a Córdoba, donde fue elegido gobernador en marzo de 1820. Habiendo adherido ya a la causa federal, procuró estrechar relaciones con el resto del país. Mantuvo fuertes vínculos con San Martín y con Güemes, y se reconcilió con López. Participó en una corta guerra civil contra el caudillo entrerriano Francisco Ramírez y contra el ex dictador chileno José Miguel Carrera, a quien derrotó en Cruz Alta. Tuvo importante actuación en el Tratado de Benegas (24 de noviembre de 1820) al enviar diputados cordobeses que representaban a Córdoba y a las provincias de Cuyo y el Noroeste. Por dicho tratado se logró una tregua entre las provincias y se convino realizar un Congreso Nacional para enero de 1821, aunque esto último no pudo concretarse por la oposición de Buenos Aires, especialmente del ministro Bernardino Rivadavia.

Muerte de Manuela Rosas de Terrero


17 de Septiembre de 1898:
Muere en Londres, Inglaterra, Manuela Rosas de Terrero, conocida como Manuelita. Fue hija del general Juan Manuel de Rosas y Encarnación de Ezcurra y Arguibel. Tuvo una destacada actuación durante el prolongado gobierno de su padre, durante el cual intervino en varias ocasiones en asuntos de Estado.
Manuela Rosas de Terrero, más conocida como Manuelita Rosas (Buenos Aires, Provincias Unidas del Río de la Plata, 24 de mayo de 1817 - Londres, Reino Unido, 17 de septiembre de 1898) fue una mujer y política argentina, hija de Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra.
Hasta el fallecimiento de su madre, en 1838, Manuela permaneció en un segundo plano en la política de la provincia de Buenos Aires, donde su padre era gobernador. A partir de ese momento, se transformó en Primera Dama, acompañando a su padre en ceremonias protocolares. Durante los años en que su padre permaneció en el poder fue un símbolo del Partido Federal.
Manuela tenía un romance con Máximo Terrero, que tenía la oposición de su padre, pese a que era hijo de Juan Nepomuceno Terrero, amigo suyo, sólo después de que este fuera derrocado por Justo José de Urquiza en 1852, pudo concretar su matrimonio.
En 1852, tras el derrocamiento de su padre se exilió con él en Inglaterra, donde contrajo matrimonio con M. Terrero y tuvo dos hijos, Mariano Máximo en 1856 y Rodrigo Tomás en 1858. Continuó durante los años de su exilio visitando a su padre hasta la muerte de éste en 1877.
Ella murió en Londres en 1898 después de haber llevado una vida tranquila en el exilio.

DIA DEL PROFESOR

17 de Septiembre "Dia del Profesor"


Muerte de Jose Manuel Estrada

Nació en Buenos Aires el 13 de julio de 1842 y fue uno de los más destacados intelectuales de la segunda mitad del siglo XIX, además de ser quizás el orador más eminente de nuestro país durante esos años. Historiador por vocación y de formación autodidacta, católico combativo, periodista y político encumbrado, Estrada se erige en uno de los representantes más genuinos del pensamiento argentino a comienzos del período moderno.
Los datos relativos a su biografía destacan que Estrada quedó huérfano a muy temprana edad, y que de su educación se hizo cargo su abuela, Carmen de Liniers. Su primer maestro fue Manuel Pintos, y su educación formal la desarrolló en el Colegio de San Francisco, donde aprendió filosofía, teología, religión y humanidades. A través de esta enseñanza, Estrada se formó como un férreo católico, al punto que sería la defensa de este dogma la que lo llevaría a destacar como político.
En 1858, cuando finalizó con sus estudios primarios, recibió un premio en el concurso de historia del Liceo Literario, por su obra relativa al descubrimiento de América. Este estímulo fue suficiente para que orientara su formación autodidacta a los asuntos históricos, que a la postre lo convertiría en uno de los más destacados historiadores argentinos. Por esa época, además, Estrada comienza su actividad como periodista, como redactor de La Guirnalda, Las Novedades y La Paz.
Incorporada Buenos Aires a la Confederación, adhirió a la Constitución Nacional, y publicó el opúsculo Signun Foederis (El signo de la Confederación), que se convirtió en su profesión de fe religiosa, nacional y política. Poco después, en 1861, publicó El génesis de nuestra raza, una obra polémica en la que replicaba al profesor Gustavo Minelli, quien había levantado banderas anticatólicas. Al año siguiente publicó otra réplica, llamada El catolicismo y la democracia en la que respondía a Francisco Bilbao, quien sostenía la incompatibilidad de la democracia y la religión.
En 1865, Estrada presentó su primera obra decididamente histórica (Ensayo histórico sobre la revolución de los comuneros del Paraguay en el siglo XVIII), y comenzó a escribir la Historia de la Provincia de Misiones (obra que dejaría inconclusa). Un año después, en 1866, se inició en la docencia, en la Escuela Normal, donde desarrollaría unas muy famosas Lecciones sobre la Historia de la República Argentina, compiladas luego en un libro que publicó la Revista Argentina, y que es quizás el primero de la historiografía nacional. (La Revista Argentina era una creación suya, y por él fue dirigida durante dos períodos: 1868 a 1872, y entre 1880 y 1882.)
Por entonces, Estrada gozaba ya de un profundo reconocimiento, a pesar de sus juventud. Tanto, que Sarmiento lo nombró Secretario de Relaciones Exteriores, y le encargó la enseñanza de Instrucción Cívica en el Colegio Nacional, donde ya enseñaba filosofía. Poco después, en 1869, fue nombrado Jefe del Departamento General de Escuelas, cargo en el que permaneció sólo un año.
Comenzó su actividad política en 1871, cuando formó parte de la Convención Provincial Constituyente, encargada de redactar y sancionar la Constitución provincial de 1874. En 1873, fue elegido diputado por Buenos Aires. En ese año, además, fundó el periódico El Argentino, en el que publicaría varios estudios históricos.
En 1874, Estrada se hizo cargo de la Dirección de Escuelas Normales, y del Decanato de la recién creada Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Es de destacar este altísimo honor, teniendo en cuenta que Estrada no tenía título profesional alguno, pese a ser un intelectual de primer orden dentro del panorama del pensamiento argentino de la época.
Dictó, también, clases de Derecho Constitucional y Administrativo en la Facultad de Derecho. Algunos de estos cursos, sobre el sistema federal argentino, el régimen municipal o la libertad de sufragio, fueron magistrales. Las versiones taquigráficas de dichas clases fueron posteriormente compiladas en la obra Curso de Derecho Constitucional.
Esta faceta de publicista, además de docente y buen orador, sería una de las más destacables de su actuación pública. Siendo Rector del Colegio Nacional (entre 1876 y 1888), Estrada pronunció discursos memorables. Por ejemplo, el del 24 de abril de 1877, que versaba sobre La tiranía de Rosas, fue realmente apoteótico, hasta el punto que, al cabo de la conferencia, los alumnos y docentes lo siguieron en manifestación por las calles céntricas hasta que llegaron al pie de la estatua de San Martín. Allí, Adolfo Mitre, en nombre de los alumnos, debió improvisar un discurso expresando su emoción.
A partir de 1880, no obstante su labor docente, Estrada debió ocuparse de asuntos que le merecían mayor atención. Transcurría la primera presidencia de Julio A. Roca, y en el país se vislumbraba una fuerte corriente de pensamiento anticatólico. Estrada comenzó entonces una lucha publicística sin cuartel en defensa del catolicismo, ya desde el periodismo, ya desde la tribuna. Se discutía entonces la exclusión de la enseñanza católica de las escuelas, la ley de matrimonio civil y otra legislación que era considerada por los católicos como un atentado contra la Iglesia. Estrada fue elegido presidente de la Asociación Católica y fundó en 1882 el diario La Unión desde donde mantuvo una lucha constante contra los liberales.
Estos conseguían triunfos, como la consagración de la enseñanza laica, sancionada por el Congreso Pedagógico de 1882 y tratada en la Cámara de Diputados de la Nación en julio de 1883. Estrada, mientras tanto, realizaba giras proselitistas por el interior, celebrando congresos católicos y lanzando sus más furibundas diatribas contra el Gobierno. En represalia, fue separado de todos sus cargos públicos, aunque no pudieron callarlo. En 1884, la Primera Asamblea de Católicos Argentinos tuvo una concurrencia excepcional y gestó una alianza política en defensa de las ideas católicas. Estrada fue elegido diputado nacional. En el Congreso, pronunció discursos llenos de vigor expositivo y que fueron centrales en varios debates, especialmente los que enmarcaron el tratamiento de la Ley de Matrimonio Civil, sancionada finalmente en 1888.
Luego de apoyar el gobierno de Juárez Celman, Estrada se incorporó a la Unión Cívica. En abril de 1890, mientras pronunciaba un discurso en el Frontón de Buenos Aires, sufrió una descompensación que le obligó a retirarse por un tiempo de la vida pública. La revolución radical de julio lo encontró en Rosario de la Frontera, donde se hallaba descansando y reponiéndose. De inmediato, viajó a Buenos Aires y tomó parte de las gestiones políticas que siguieron a la fallida revolución.
Comandando las fuerzas políticas católicas, apoyó la candidatura de Luis Saénz Peña, quién en agradeciemiento le ofreció el cargo de Ministro. Rehusó ese cargo, pero aceptó el de Ministro plenipotenciario en Paraguay, función en la que permanecería durante un año. En septiembre de 1894, la enfermedad lo venció y falleció en la capital paraguaya.Murió en Asunción (Paraguay) el 17 de setiembre de 1894.

17 de Septiembre


17 de Septiembre de 1859:
Aparece en la ciudad de Santiago del Estero El Guardia Nacional, primer periódico de esa provincia


17 de Septiembre de 1861

La Batalla de Pavon

La Batalla de Pavón (cercana a la actual ciudad de Pavón (Santa Fe), en el margen sur del Arroyo Pavón, provincia de Santa Fe, 17 de septiembre de 1861) fue una batalla clave de la guerra civil que dividió la Argentina durante el s. XIX. Significó el fin de la Confederación Argentina, y la incorporación de la provincia de Buenos Aires en calidad de miembro dominante del país.

Ambas fuerzas chocaron en las orillas del arroyo Pavón (40 km al sur de Rosario, en la provincia de Santa Fe, a 260 km al noroeste de la ciudad de Buenos Aires). Urquiza dispuso sus tropas en una posición defensiva, formando una línea extendida al este y al oeste de la estancia de Domingo Palacios. En las alas quedó formada la caballería.
Al llegar a 800 metros de la estancia, Mitre desplegó su infantería, preparándose para el asalto al centro adversario. Sin embargo fue la artillería confederal la que dio inicio al combate, abriendo grandes brechas en las filas de infantes porteños, blancos fáciles debido a sus vistosos y coloridos uniformes.
El irregular combate duró apenas dos horas, durante las cuales el ala izquierda confederal bajo el mando del coronel mayor Juan Saá, compuesta en gran parte por las divisiones santafesinas y porteñas de Ricardo López Jordán, derrotó completamente a la caballería del Primer Cuerpo del ejército porteño, comandada por el general y ex presidente uruguayo Venancio Flores, persiguiéndola hasta más allá del Arroyo del Medio (curso de agua que marca el límite entre Buenos Aires y Santa Fe). La caballería del Segundo Cuerpo porteño, bajo el mando del experimentado general Manuel Hornos, ofreció mayor resistencia; aunque finalmente debió retirarse, dejando en poder de sus adversarios todo el parque y numerosos prisioneros. También el ala derecha, al mando del general Miguel Galarza arrolló a la poco numerosa caballería del ala izquierda de Buenos Aires.
En cambio, el centro del ejército de la Confederación, compuesto por milicianos del interior con escaso entrenamiento militar, fue superado y obligado a retroceder por los aguerridos y bien pertrechados batallones de infantería porteños.
Al ver la dispersión del centro, Urquiza abandonó el campo de batalla sin comprometer seriamente los 4.000 hombres de las divisiones entrerrianas que hasta ese momento había mantenido en reserva, y marchó a Rosario, siguiendo luego hacia San Lorenzo y Las Barrancas. En este punto recibió información de la victoria de su caballería, pero ya no regresó.
Si bien se han intentado varias explicaciones para esta retirada, ninguna es satisfactoria. Las más difundidas son las que la atribuyen a una enfermedad renal de Urquiza, y la que sostiene que éste desconfiaba del presidente Derqui y temía una traición.
La insólita decisión de Urquiza dejó el campo abierto al ejército porteño, que se había retirado hacia San Nicolás de los Arroyos. Mitre decidió entonces consolidar su posición para marchar luego sobre Santa Fe.

Muerte de Feliciano A. Chiclana


17 de Septiembre de 1826:
Muere en Buenos Aires el coronel y doctor Feliciano Antonio Chiclana.

Abogado, militar, y jurisconsulto argentino, nacion en Buenos Aires, 9 de junio de 1761 . estudió en el Colegio de San Carlos y en 1783 se graduó de abogado en la Universidad de Chile.
Volvió a Buenos Aires y en 1791 pasó a ser secretario del alcalde de primer voto del Cabildo de Buenos Aires. Durante las Invasiones inglesas participó como capitán del Regimiento de Patricios.
En 1810, participó en el planeamiento de la Revolución de Mayo siendo asesor legal del Cabildo. Formó parte del grupo moderado que quería que el cabildo asumiera el gobierno hasta poder restituírselo a la Corona española; es decir, el 22 de mayo de 1810 votó por el cese del Virrey.
La Primera Junta lo nombró auditor del Ejército Auxiliar del Perú y le otorgó el grado de coronel. En agosto de 1810 fue nombrado gobernador intendente de Salta, jurisdicción que entonces abarcaba también Jujuy. En noviembre de 1810 recibió órdenes de Buenos Aires de dejar ese cargo para ocupar el de gobernador de Potosí. Dispuso que Salta nombrara su diputado ante el gobierno de las Provincias Unidas, cargo en el que fue elegido el doctor Francisco de Gurruchaga.
Al volver a Buenos Aires, integró el Primer Triunvirato, junto a Juan José Paso y Manuel de Sarratea en 1811. Ejerció como triunviro hasta el 8 de octubre de 1812, en que fue derrocado.
En noviembre de 1812 volvió a ser nombrado gobernador intendente de Salta, donde trabajó en favor de Manuel Belgrano. Ocupó ese cargo hasta el 26 de octubre de 1813, en que lo sucedió Francisco Fernández de la Cruz.
Entre 1814 y 1816 estuvo a cargo de la provisión de víveres del Ejército Auxiliar del Perú; ese último año regresó a Buenos Aires.
En 1817 se opuso al director supremo Juan Martín de Pueyrredón, lo que motivó que fuera desterrado exiliándose en Baltimore, Estados Unidos.
Pudo regresar a la Argentina en 1818, pero fue desterrado a Mendoza. Sin embargo, debido a que estaba muy enfermo no llegó a dicha provincia. En 1819, repuesto en su cargo de coronel, cumplió la que fue su última misión: negociar la paz con los indios ranqueles con los que firmó un tratado.
En 1822 se retiró del ejército.
Murió en Buenos Aires en septiembre de 1826. Sus restos mortales descansan en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La Noche de los Lápices

16 de Septiembre de 1976:

Tiene lugar el episodio conocido como "La Noche de los Lápices", cuando siete estudiantes del colegio secundario fueron secuestrados en la ciudad de La Plata por reclamar la implementación del boleto estudiantil. Seis de ellos fueron torturados y asesinados por la dictadura del general Jorge Rafael Videla.

Se conoce como la noche de los lápices a una serie de secuestros de diez estudiantes de secundaria, ocurridos durante la noche del 16 de septiembre de 1976 y días posteriores en la ciudad de La Plata, Argentina. Este suceso es uno de los más representativos dentro de la represión impuesta por la dictadura argentina englobada en el plan del Proceso de Reorganización Nacional, ya que las desapariciones se realizaron sobre estudiantes, en su mayoría, menores de edad.
El caso tomo notoriedad pública en 1985 luego del testimonio de Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes en el Juicio a las Juntas. Él mismo participó de la creación del guión que llevo la historia en 1987 al cine.
Cuatro de los estudiantes secuestrados sobrevivieron a las posteriores torturas y traslados impuestos por la dictadura. Aunque algunos grupos de militares retirados niegan los hechos como válidos, el estado argentino —en su totalidad— reconoce su accionar en lo ocurrido

Causas
Las víctimas eran en su mayoría militantes o ex-militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de La Plata. Esta agrupación, junto a otras, habían reclamado en 1975 ante el ministerio de Obras Públicas el otorgamiento del boleto estudiantil secundario, en ese momento inexistente.
Esta circunstancia, junto al testimonio de uno de los sobrevivientes, Pablo Díaz, ha popularizado la hipótesis de que los secuestros hayan sido consecuencia directa de aquél reclamo, sin embargo otros sobrevivientes, como Emilce Moler, afirman que ese reclamo específico no tuvo ninguna incidencia en el episodio del 16 de septiembre.
Los secuestros
El operativo fue realizado por el Batallón 601 del servicio de Inteligencia del ejército y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps.

Según la CONADEP la policía bonaerense había preparado un operativo de escarmiento para los que habían participado de la campaña por el boleto estudiantil, considerada por las Fuerzas Armadas como «subversión en las escuelas», y que "los adolescentes secuestrados habrían sido eliminados después de padecer tormentos en distintos centros clandestinos de detención, entre los que se encontraban: Arana, Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes, Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires y las Comisarías 5a., 8a., y 9a. de La Plata y 3a. de Valentín Alsina, en Lanús, y el Polígono de Tiro de la Jefatura de la Provincia de Buenos Aires".

Cultura popular
Los hechos se llevaron al cine en una película titulada La noche de los lápices del director Héctor Olivera.
El cantautor canario Rogelio Botanz compuso una canción basada en el testimonio de Pablo Díaz y que lleva por título Noche de los Lápices